Vaciar un edificio de inquilinos con rentas bajas en plena pandemia: el caso de Vallehermoso 94

La socimi VBare, actual propietaria del inmueble, intentó que los arrendatarios firmaran el abandono de su vivienda en el estado de alarma. Pero muchos han decidido resistir

Pancartas de protesta en Vallehermoso 94 | SOMOS CHAMBERÍ

El día en el que a M. le venció el contrato de alquiler de su piso, el pasado 31 de marzo, su cuerpo luchaba por vencer al coronavirus desde el Hospital Clínico, donde había sido ingresado días antes al contraer el virus. Su esposa y su hijo mayor (tiene otros dos) también cayeron enfermos. Todos vivían -viven todavía- en el número 94 de la calle Vallehermoso, un edificio que desde hace año y medio vive un proceso de vaciado de sus antiguos inquilinos, que hasta ahora pagaban rentas más o menos asequibles y a los que no se está renovando ningún contrato .

«Les contamos lo de la enfermedad, pero les dio igual: nos mandaron un burofax para decirnos que no nos podíamos acoger a la prórroga aprobada por el gobierno y nos dijeron que nos teníamos que ir», explica junto a su mujer en conversación con Somos Chamberí. A la prórroga a la que se refieren es la que aprobó el Gobierno estatal para que ningún propietario pudiera echar a sus inquilinos durante el estado de alarma, aunque se les acabara el contrato. Entró en vigor a partir del 2 de abril, dos días después de que el contrato de M. se extinguiera.

M. ha sido denunciado por VBare, la socimi que desde enero de 2019 es propietaria del inmueble, y está en espera del desahucio: la fecha de lanzamiento está fijada para el 17 de octubre. Él sigue pagando cada mes la renta del piso familiar y ve el futuro incierto, aunque probablemente esté lejos de Chamberí, el distrito al que llegó para vivir hace 21 años y en el que ha formado su familia.

Su caso es uno de los más extremos pero no el único en Vallehermoso 94, un antiguo edificio muy cerca del cruce con Cea Bermúdez cuyos propietarios siempre habían alquilado a precios razonables unos pisos relativamente pequeños que son típicos de esta zona de Chamberí: el más grande tiene 66 m2, según el catastro. Pero en enero de 2019, la socimi VBare -de capital israelí- compró la propiedad por 5,2 millones de euros para hacer obras de calado de renovación del inmueble y mejorar los pisos, un plan para el que es necesario que los antiguos inquilinos se marchen.

«Restituir la dignidad»

«Queremos mejorar el inmueble por el edificio en sí, por el barrio y por la gente que vive y que vivirá ahí», indica Fabrizio Agrimi, director general de VBare, en conversación con Somos Chamberí, en la que detalla que su compañía compra edificios «que tienen una situación habitacional compleja» para renovarlos y con, como sucede en el caso de Vallehermoso 94, que llevaba «30 años sin inversión», afirma. Las obras convierten antiguos pisos de dos o tres habitaciones en estancias diáfanas, pensadas para una o dos personas. Cambian suelos, ventanas, cocina… «nos gusta trabajar el ladrillo, no para hacer algo de lujo», sino con reformas muy sencillas que «transforman el espacio» y le «restituyen la dignidad», detalla Agrimi.

Piso de alquiler en la calle Vallehermoso 94 | IDEALISTA

Uno de los pisos que han reformado se ofrece a día de hoy en el portal inmobiliario Idealista. Se trata de un quinto exterior de 55m2 sobre plano con dos habitaciones y salón-cocina que se alquila desde hace semanas en Idealista por 1.550 € al mes. Se afirma que dispone de ascensor, aunque las obras para instalarlo aún están en curso. Los vecinos afirman que es el lugar donde vivió la portera del edificio durante 25 años.»Tuvo que marcharse cansada de la presión de VBare para que dejara la casa», denuncian los inquilinos que aún quedan en este edificio de 26 viviendas y que aseguran haber sufrido situaciones similares durante los últimos meses.

«A cada vecino nos presionan de forma diferente, con llamadas o visitas a casa. Durante el confinamiento fue cuando más presión metieron, nos llamaron preguntándonos cómo estábamos y diciéndonos que nos iban a ayudar, pero en realidad intentaban sonsacarnos información», denuncia una de las inquilinas. Otra relata una situación similar: «Vinieron durante el estado de alarma a hacerme una visita sorpresa, sin identificarse. Interrogaron a mi hijo de 14 años aprovechando que estaba en el trabajo. Luego me recriminaron por teléfono que le hubiera dejado solo», se queja mientras señala con impotencia que su contrato de alquiler está vigente y «no puede presentarse en mi casa para amenazarme».

Desde VBbare tienen otra visión diferente de estas llamadas y visitas, que enmarcan dentro de una relación estrecha con sus arrendatarios que no se limita al cobro del alquiler. «Desde el primer momento nos presentamos, familia a familia, para explicarles quiénes éramos y decirles que estábamos ahí para ayudarlos», apunta Agrimi. «No se pueden contar el número de visitas que hemos hecho para tener esta relación de cercanía para solucionar eventuales problemas que hubiera, no por otra cosa», asegura.

Portal de Vallehermoso 94 | SOMOS CHAMBERÍ

Aunque en Vallehermoso 94 muchos antiguos inquilinos se han ido marchando a medida que han ido acabando sus contratos de alquiler, otros han decidido resistir a partir de la difícil situación creada por la pandemia de Covid-19 y ante el negro panorama económico que se presenta este año: muchos no pueden pagar más de lo que ahora abonan de alquiler por estar sin trabajo o con nóminas muy exiguas. Incluso solicitaron a VBare una rebaja del 50% en la renta mensual, a la vista de las palabras de su director general, Fernando Acuña, que declaró en una entrevista que los alquileres en España se debían ajustar «a lo que cada familia pueda pagar». La petición de rebaja fue rechazada: lo único que han conseguido es la prórroga de seis meses de contrato, de obligatoria concesión por el decreto antes citado. Solo los de renta antigua -un puñado de personas y los dos comercios del edificio- tienen asegurada su continuidad.

«Ellos quieren alquilar a gente joven, de paso… no quieren a familias», se quejan los actuales inquilinos que han declarado su bloque «en lucha» para frenar el proceso de expulsión, mientras VBare ya ha iniciado el citado proceso de desahucio contra dos familias a las que les vencieron los contratos: la de M. antes citada y la de N., una mujer con tres niños, que busca trabajo y que viene de una situación de violencia de género. La socimi afirma que los procesos de desahucio están parados, pese a que M. ha de presentar antes de este jueves un recurso de oposición al lanzamiento, asesorado por el grupo Vivienda Chamberí, que está ayudando a los inquilinos en todo este proceso.

En paralelo al proceso de desahucio, VBare negocia individualmente con cada arrendatario su salida, con «flexibilidad, cercanía y búsqueda de una solución equilibrada que funcione para ambas partes», indican a Somos Chamberí desde la compañía, que está «al 100% convencida» de que no se llegará a ningún lanzamiento. Los inquilinos explican que les han ofrecido pisos de la socimi en otros distritos de Madrid lejanos, más pequeños, más caros y con condiciones que no pueden asumir, fuera de su alcance, entre las que se incluyen acuerdos con «seis meses de prueba».

«En Vallehermoso pago con mucho sacrificio 800 € por un piso antiguo de menos de 70 metros cuadrados y tres habitaciones», explica una de las alquiladas. «Mis cuatro hijos han crecido y nacido en este barrio, no quiero que se tengan que ir lejos de su colegio y de sus amigos», implora. Otra vecina, cuyo contrato acaba en noviembre, pide comprensión: «Cuando tenga que irme, me iré. No pretendemos quedarnos aquí para siempre, pero necesitamos tiempo, no pueden tratarnos como basura».

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